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lunes, 29 de mayo de 2017

“A la Iglesia española le queda mucho que aprender de la comunicación del Papa Francisco”

  • Entrevista a Juan Cantavella y José Francisco Serrano Oceja, coordinadores del libro “Iglesia y comunicación en España. Apuntes para un tiempo de cambio”, publicado por CEU Ediciones

En la reflexión sobre las relaciones Iglesia y comunicación es preciso señalar que estamos ante una época de cambio, no solo marcada por las aportaciones tecnológicas que ha conllevado la digitalización de los procesos de creación y difusión, sino especialmente por la figura del Papa Francisco, que ha abierto nuevos horizontes y posibilidades tanto en los procesos de presencia pública como en la comunicación interna de la Iglesia. Este libro recoge las aportaciones de un grupo destacado y heterogéneo de reconocidas firmas del periodismo y la información religiosa con el objeto de verificar y confrontar esa esencial característica de la Iglesia que es comunicar.


P. El Papa Francisco ha implantado un nuevo modelo de comunicación en la Iglesia ¿Qué caracteriza este nuevo modelo?
R. El Papa Francisco tiene una forma de comunicación directa y sencilla, con un lenguaje inteligible por todos, construida sobre frases que se convierten por sí mismas en titulares, que nacen de la experiencia y de la coherencia de su forma de vivir el cristianismo. La clave de esta forma comunicativa es la capacidad de lograr el cambio a través de su lenguaje, que se ratifica en su forma de ejercer el liderazgo eclesial.


P. ¿Qué objetivos persigue?

R. El objetivo es hacer viable el Evangelio en este momento de la historia. Y también presentar la realidad de un Iglesia que está volcada en la humanidad y que contribuye decisivamente a hacer de este mundo un mundo más justo, solidario, humano.


P. ¿Qué aspectos del modelo anterior quedan obsoletos como consecuencia de su llegada al Vaticano?

R. Hay una cuestión muy importante en los temas de la comunicación del Papa. Como todo obispo de Roma su comunicación es doctrinal pero no doctrinaria. No está obsesionado con los temas de doctrina, con los dogmas o los posicionamientos especulativos. Su forma de entender la doctrina es una narración de vida, de gestos, de imágenes, siempre en interlocución, siempre en diálogo.


P. ¿Cuáles están siendo los éxitos contrastados de esta nueva política de comunicación?

R. Una imagen pública, y una percepción del Evangelio y de la Iglesia más real, que se corresponde más con la realidad. Rompe los esquemas sistemáticamente, y eso hace que el cristianismo sea percibido como una novedad permanente.


P. ¿Cómo ha recibido la Iglesia española este cambio de modelo?

R. Como todas las iglesias locales se va adaptando poco a poco. No se trata solo de imitar lo que hace el Papa, ni repetir al pie de la letra lo que dice, sino de impregnarse de su estilo. Y eso lleva tiempo.


P. ¿Creen ustedes que la Iglesia española se ha adaptado o se está adaptando a esta nueva forma de comunicar?

R. La respuesta más fácil sería decir que no le queda más remedio. Pero no es muy real. Lo que pensamos es que este pontificado ha inaugurado una corriente, de fondo y de forma, que lo arrastra todo, incluso a quienes, en principio, se sentirían reacios. Otra cuestión es la inteligencia con la que uno navega en esa nueva marea.


P. ¿Qué aspectos de este nuevo modelo dirían ustedes que están teniendo más influencia en la comunicación de la Iglesia española?

R. Más en los personales que en los institucionales.


P. ¿Cuáles aún son tarea pendiente?

R. No seguir fuera de la agenda de los medios y tener una voz elocuente, profética y crítica.


P. ¿Está influyendo esta nueva política de comunicación en la transformación de la Iglesia propiamente dicha a nivel global?

R. La comunicación debe contribuir a la reforma de la Iglesia, para que trabaje en la reforma de sí misma.


P. ¿Y en nuestro país?

R. Todavía nos queda mucho que aprender de la forma, y del contenido, y del protagonismo de la comunicación del Papa Francisco.


Pie de foto. El libro se presentó el viernes en el espacio UNE de la Librería del BOE de Madrid. Intervinieron: Mons. Ginés García Beltrán, Obispo de Guadix, Presidente de la Comisión Episcopal de Medios de Comunicación Social y Consiliario nacional de la Asociación Católica de Propagandistas; José Beltrán, director del semanario “Vida Nueva”; el autor Francisco Serrano Oceja; y el editor Pablo Velasco Quintana.

miércoles, 26 de abril de 2017

“La igualdad no está en la agenda de las autoridades educativas”

El libro se presentó anoche en el espacio UNE de la Librería del BOE de Madrid. Intervinieron (de izqda. a dcha.): las autoras Marian Moreno, Kika Fumero y Carmen Ruiz Repullo, además del editor de la Universitat de les Illes Balears, Joan Vives.
Prevenir las violencias machistas en las aulas es imprescindible para trabajar por un mundo justo e igualitario. La igualdad sigue siendo llevada a las aulas de manera voluntaria por una parte del profesorado que se esfuerza por un cambio con perspectiva de género que nos permita que en el proceso de enseñanza-aprendizaje se dé cabida a la visibilización de la labor de las mujeres, a la desmitificación del amor romántico, a las relaciones en igualdad, al respeto a la diversidad en cuanto a identidades y orientaciones sexuales, etc.

Para ello, para llevar el feminismo y la diversidad a las aulas, el profesorado puede encontrar en este libro la ayuda necesaria. Un trabajo que parte de la teoría para aterrizar en la práctica cotidiana con estrategias y recursos concretos que hablan del aula del siglo XXI, de la adolescencia y la infancia de hoy en día, de las relaciones tal y como las queremos en el futuro. Un libro, en resumen, que parte de la realidad para llegar a cambiarla.

P. Ustedes hablan de “violencias machistas”. ¿Por qué el plural?
R. Hablamos en plural porque las violencias que se desprenden del machismo son varias: violencia simbólica, violencia física, violencia psicológica, violencia lgbtifóbica, etc. Por eso, por ser plural, las estrategias para prevenirla también deben ser plurales.

P. ¿Cuáles serían estas violencias machistas que aún permanecen en la escuela o han llegado de nuevo cuño?

R. Las violencias machistas no son de nuevo cuño, como mucho son nuevas las formas de extenderla (redes sociales, etc), pero son las de siempre: minusvaloración de las mujeres y de las personas lgbti, violencia explícita, cosificación de las mujeres e invisibilización de las mismas.

P. ¿Cuál es el punto de partida del alumnado hoy respecto a este tema? ¿Con qué ideas llegan los chicos y chicas a las aulas?

R. Es indudable que hoy en día hay más información, pero también es cierto que algunas veces llegan con ideas distorsionadas de lo que es la igualdad y el machismo impera en sus ideas y en sus formas de relacionarse. Los medios de comunicación y de ocio, como los videojuegos no ayudan a la igualdad.

P. ¿Dirían que ha evolucionado en los últimos años?

R. Diríamos que, en parte del alumnado, se va notando el gran esfuerzo por coeducar que han hecho muchas personas docentes, pero que todavía es muy largo el camino que nos queda. Ahora nos enfrentamos a nuevas realidades como el uso de las redes sociales y debemos afrontar la educación para la igualdad con nuevas estrategias.

P. ¿Cuáles son las principales dificultades con las que se encuentra la escuela a la hora de trabajar por la igualdad?

R. Una de las mayores dificultades es la falta de formación del profesorado en el tema y, también, el poco apoyo de las autoridades educativas para que la coeducación se haga de manera sistemática y global en los centros educativos. No es una prioridad, se sigue dejando en manos de profesorado voluntario.

P. ¿Qué grado de compromiso existe por parte de los poderes públicos?
R. Podríamos decir que el compromiso es muy bajo puesto que sigue dejándose en manos de profesorado voluntario, no se prioriza, no se facilita la formación del profesorado en general, no es tema que esté en la agenda de las autoridades educativas.

P. ¿Cómo están afrontando los profesores en la actualidad esta cuestión a la hora de educar en las aulas?

R. Pues de una forma voluntaria, con mucho esfuerzo personal para formarse fuera de su horario de trabajo, pero también con muchas ganas porque el profesorado que empieza a educar en igualdad ya no vuelve atrás, por lo tanto solo nos queda seguir hacia delante.

P. ¿Y los padres?
R. Las familias no son ovnis, están inmersas en la misma cultura patriarcal que el resto de la sociedad, por lo tanto, encontramos la misma variedad que en la calle. Lo que está claro es que las familias, por lo general, responden perfectamente cuando se les plantea el tema de la igualdad en las aulas.

P. En ocasiones se tiene la sensación de que la violencia de género ha aumentado en los últimos años, también entre los adolescentes. ¿Es correcta esta percepción? ¿A qué es debido?

R. No podemos hablar de un aumento puesto que no tenemos referencias estadísticas de otros tiempos, pero lo que sí es claro es que actualmente es más visible y eso es positivo porque se ha convertido en un grave problema social que es necesario atajar y prevenir. La juventud de hoy está expuesta a más estímulos de todo tipo y hay que prevenir los casos de violencia de género.

P. ¿Los resultados de la educación en la igualdad en la escuela son o pueden ser visibles a corto plazo? ¿Cuál es su experiencia?

R. Algunas de las cuestiones que tratamos sí que son visibles a corto plazo, puesto que van directamente relacionadas con el modo como nos relacionamos con las otras personas. Otras cuestiones son a largo plazo porque tienen que ver con cómo nos construimos como hombres y como mujeres. Hay de todo.

P. ¿Qué aporta este libro a uno de los grandes retos de nuestro sistema educativo?
R. Este libro es un manual en el que encontrar formas de trabajar en el aula y en el centro educativo, tanto para desaprender la desigualdad como para aprender la igualdad, así como para prevenir la violencia de género en adolescentes y, muy importante, prevenir la lgbtifobia que encontramos en nuestros centros.

jueves, 23 de febrero de 2017

“La sociedad 2.0 ha potenciado lo que la posmodernidad comenzó: una indefinición de lo que es o no es poesía”

 El coloquio y posterior recital se celebró anoche en el Espacio UNE de la Librería del BOE. De izqda. a dcha: el editor Pablo Velasco y los poetas Álvaro Petit Zarzalejos, Luis Alberto de Cuenca e Ignacio Escuín Borao.



Participó ayer junto a Luis Alberto de Cuenca e Ignacio Escuín Borao en el coloquio ¿Hay espacio para la poesía en la sociedad 2.0?, organizado por CEU Ediciones. La conversación de los tres poetas, moderada por el editor Pablo Velasco, indagó sobre la salud de la poesía en la sociedad digital y reflexionó sobre la influencia de las nuevas tecnologías en el lenguaje poético así como las nuevas tendencias y perfiles de los nuevos creadores. Tras el coloquio, los autores ofrecieron un recital poético con la lectura de algunas de sus últimas creaciones.

P. Se dice que la tecnología ha favorecido la difusión de la poesía. ¿Está de acuerdo?
R. Es indudable que ha sido así. Y lo ha sido tanto para los lectores como para los propios poetas. Antes de este boom de las tecnologías de la comunicación, un poeta, para darse a conocer, tenía que lograr publicar algunos poemas en algunas revistas (los que, pese a jóvenes, somos torpones digitales e informáticos, lo hemos hecho y seguimos haciéndolo), en unos momentos en los que el catálogo de revistas literarias era y es muy limitado y de una decreciente influencia. Ahora, un blog, una cuenta en Twitter o un perfil en Facebook permiten a un poeta darse a conocer, ofrecer a los lectores sus composiciones y lograr, en muchos casos, una difusión mucho mayor de la que lograrían con un libro. Y para los lectores, ha tenido también un efecto beneficioso y es que han descubierto una vida más allá de las editoriales: nuevos autores, nuevas estéticas… Claro que, como casi todo, tiene una parte que puede ser muy negativa y es la falta de un filtro que cribe en busca de la calidad…

P. ¿Qué otros beneficios ha aportado el desarrollo tecnológico, según usted?

R. Fundamentalmente, lo dicho antes. Una multiplicación de los canales de comunicación y de difusión, al margen de los circuitos tradicionales.

P. ¿Cree que la sociedad 2.0 ha ampliado de algún modo el propio concepto de poesía?

R. Creo que la sociedad 2.0 ha potenciado lo que la posmodernidad comenzó: una indefinición de lo que es o no es poesía. Ciertos fenómenos, como los llamados poetas de Twitter o la irrupción de las grandes editoriales en un género que tenían absolutamente olvidado, han favorecido también a esto. Pero no creo que sea malo per se; la falta de, digamos, un canon casi normativo en virtud del cual una composición es o no es poesía ha permitido ensanchar las fronteras literarias, convirtiendo la poesía en lo que, sinceramente, creo que debe ser: un inmenso espacio de libertad creativa en el que, el único baremo sea la calidad y no la adecuación a unos u otros esquemas. Esa tiene que ser la clave: la calidad. Porque un soneto puede ser métricamente perfecto, pero ser un mal soneto… al igual que puede sucederle a un poema de verso libre o esencialmente lírico. Y otro tanto sucede con estos autores que ahora venden cifras asombrosas: algunos serán buenos, otros no… como sucede siempre y se sea o no un poeta de Twitter. Lo que no puede es darse gato por liebre: un poema no son frases cortas, ni mensajes motivacionales, ni escribir lo mucho que se quiere a Fulanita derrochando sensiblerías.

En este sentido, es curioso lo que sucede hoy con algunas letras de canciones, que adquieren la categoría de poesía. No creo que sea así. Una letra puede tener una gran belleza literaria, pero no será en ningún caso un poema. Son géneros distintos, cuya creación y naturaleza es distinta. Una letra no es independiente, necesita de otro lenguaje, el musical, para lograr un sentido completo. Un poema no. Uno poema tiene sentido en sí mismo, sin necesidad de otros aditamentos.

P. ¿Cuáles son las características de la nueva poesía, surgida ya en la sociedad 2.0?

R. A eso sí que no sabría responder más que con meras intuiciones que, como buenas intuiciones, tienen un margen de error amplísimo. La primera de ellas sería, creo, el haber, de alguna forma, quebrado ciertos cauces por los que un poeta alcanza el reconocimiento; el haber salido un poco del mundillo. Otra: una mayor preocupación por el contenido, en detrimento del continente: una despreocupación por el aspecto formal de la poesía – incluido el verso libre, que también tiene su forma.

P. ¿Está la sociedad 2.0 influyendo de algún modo en la creación poética, por ejemplo, en cuanto a los temas?

R. No creo que tanto como en otros aspectos. Influir, influirá, tanto en cuanto la poesía está conectada a la realidad, del mismo modo que en los siglos XI y XII se componían cantes de gesta, resulta evidente que la realidad nuestra, con todo lo que la conforma, está presente de una forma o de otra en la poesía, que no deja de ser una hija de su tiempo. Aunque, ya digo, no creo que la influencia en la temática sea tan acusada, porque en el fondo la poesía está volviendo continuamente a los mismos temas, a los grandes temas de la humanidad. Ahí reside parte de su carácter, tan especial.

P. ¿Y en el lenguaje?

R. Aquí sí creo que la influencia ha sido mayor, porque las nuevas tecnologías remiten a un lenguaje rápido, muy de estar por casa o de barra de bar. El boom de las tecnologías de la comunicación ha hecho que las miradas se posen, precisamente, sobre el mensaje, sobre lo que se quiere comunicar y no sobre el cómo. Pero vamos, que no es un empobrecimiento que afecte sólo a la poesía: ahí está el arte, el cine, la narrativa o, un ejemplo aún más evidente y que me duele especialmente: el periodismo. Más que el lenguaje, ha sido el registro lingüístico el que ha ido empobreciéndose. Un hecho que, en buena medida, no depende de la persona en concreto, sino que, de alguna forma, nos viene dado por el momento en el que nacemos o el medio ambiente en el que nos formamos. Yo me considero un lector, no sé si bueno, pero sí voraz. Leo como si no hubiera un mañana, porque lo disfruto como si en verdad no hubiera un mañana, pero tendré siempre un hándicap en comparación con la generación, por ejemplo, de mis padres, que casi por naturaleza y sobre todo, por educación, tiene un registro lingüístico mucho mayor. En el lenguaje, los poetas jóvenes tenemos un gran reto.

P. ¿Qué diferencia a los poetas 2.0 de los clásicos?

R. Depende de qué entiendas por poetas 2.0 y por clásicos. ¿El poeta 2.0 es el que tiene un blog? ¿quién es clásico: Homero, San Juan de la Cruz, ambos? La principal diferencia supongo que está en el tiempo en el que cada uno desarrolla su obra y todo lo que ello implica. Yo, por una cuestión cronológica, soy un poeta 2.0, pero no recuerdo haber publicado ningún poema en un blog, ni haberme referido a las nuevas tecnologías en ninguno de mis poemas. Luis Alberto de Cuenca para mí es la representación perfecta del poeta 2.0 que, de verdad, es poeta, y tampoco tengo noticia de que haya publicado poemas en un blog propio… vamos, creo que no tiene ni Twitter. Otro gran poeta, un maestro para mí: Julio Martínez Mesanza, del que nadie diría que es un poeta 2.0, y sí que ha publicado algunos poemas en un blog personal.

P. ¿En qué le ha influido a usted como poeta, a la hora de crear, esta nueva sociedad de la información?

R. Pues en poco, la verdad. Por ser joven se da por hecho que uno tiene que tener una naturaleza casi volcada en las redes sociales y en la comunicación, y lo cierto es que en mi caso no es así. De hecho, me dan bastante pereza (para disgusto de mi editor). Pero es que además, yo he ido desarrollando mi poesía de manera muy autónoma, casi de taller, alejado del entorno que, hoy por hoy, es por definición tecnológico e hipercomunicativo. No escribo ni siquiera en ordenador. Lo escribo todo en papeles o en libretas, que luego copio en word y corrijo. Pero que nadie crea que todo esto es por una especia de romanticismo trasnochado. Es por pura necesidad. Como periodista, buena parte de mi día lo paso delante de un ordenador, y en cuanto puedo quitar los ojos de una pantalla, lo hago. Así, la poesía me sirve, además, para intentar no quedarme ciego.

P. Recomiéndenos un libro de poesía y un blog o sitio web.

R. ¿Sólo un libro? La antología Los mundos y los días, de Luis Alberto de Cuenca, en Visor. Ese libro es la prueba palmaria de mi afirmación anterior: Luis es el perfecto representante de lo que para mí debería ser un poeta 2.0. Y un blog o sitio web… ahí te diría que la poesía está más coja: desde que desapareció Poesíadigital.es, creo que lo único que hay exclusivamente de poesía es Verso Blanco, el suplemento que editamos en Ritmos21.com Pero por no ser corporativista, te diría que el blog de José Luis García Martín – Crisis de Papel –, está bien nutrido de críticas de libros de poemas. También está bien Circulo de Poesía. Y una web muy útil y con cosas muy interesantes es SoyPoeta.com, una red social de poesía (más 2.0, imposible).

lunes, 20 de febrero de 2017

“Hasta que no aprendamos a sintetizar el impacto científico, no seremos capaces de diseñar ningún algoritmo que lo mida”

La revolución de Google Scholar. Destapando la caja de Pandora académica se presentó esta mañana en el espacio UNE de la Librería del BOE. 
En la imagen, de izquierda a derecha: Emilio Delgado, Enrique Orduña-Malea, Alberto Martín Martín y Juan M. Ayllón / A.F.
  • Entrevista con Emilio Delgado López-Cózar, coautor de “La revolución de Google Scholar. Destapando la caja de Pandora académica”, publicado por la UNE
Este libro, del que son autores Emilio Delgado López-Cózar, Enrique Orduña-Malea, Alberto Martín-Martín y Juan M. Ayllón, describe minuciosamente las características y prestaciones de este buscador que se ha convertido en una valiosísima fuente de datos para la evaluación científica.


P. Definido de una manera simple, Google Scholar es la herramienta que ofrece Google para buscar la información y la bibliografía científica que se aloja en la World Wide Web. En su opinión, ¿qué características generales presenta esta herramienta que la hace tan disruptiva para la “encontrabilidad” del contenido científico?

R. Google Scholar ha supuesto una auténtica revolución en la forma de buscar, encontrar y acceder a la información científica. En la actualidad es la mayor base de datos bibliográfica de información científica. Al rastrear en la Web toda la variopinta tipología de documentos de corte académico generados por los científicos en su actividad cotidiana (libros, capítulos, artículos de revistas científicas, material docente, tesis, ponencias y comunicaciones en congresos, informes, patentes…), y al hacerlo en todos países e idiomas, ofrece respuesta a múltiples necesidades de información científico. Y todo esto el buscador lo hace de forma simple, sencilla, muy rápida y de forma gratuita.


P. El modelo de negocio de los actuales índices de impacto, por tanto, ¿está amenazado por la popularización de esta herramienta?
R. No creemos que estas empresas estén amenazadas, al menos por el momento, aunque Google Scholar ha espoleado la competencia. No obstante, la respuesta a esta pregunta difiere dependiendo de si hablamos de las prestaciones bibliográficas o bibliométricas de las bases de datos. Desde un punto de vista bibliográfico, Google Scholar se ha erigido en el buscador más popular y usado por los científicos y, desde luego, que ha mermado el uso del resto de herramientas de búsqueda. Ahora bien, desde el punto de vista bibliométrico todavía no podemos decir que es una auténtica amenaza. Hemos de entender que las bases de datos bibliográficas con información bibliométrica (Scopus y WoS) son utilizadas en la actualidad por las agencias de evaluación del desempeño académico. Mientras Google Scholar no forme parte de ese entorno, las bases de datos bibliográficas no tienen por qué verse amenazadas. En definitiva, lo que sí ha cambiado es el uso de las plataformas para la búsqueda de información. La principal razón para usar Web of Science y Scopus en la actualidad no es la “encontrabilidad” de contenido científico.



P. ¿Qué papel puede desempeñar Google Scholar en un escenario donde la literatura científica tiende al Open Access?

R. Google Scholar se nutre de los contenidos proporcionados por los repositorios, tanto temáticos como institucionales. Sin Open Access, Google Scholar probablemente sería un producto diferente. Gracias a su capacidad de surcar todos los mares del conocimiento científico y arribar a los puertos donde este se almacena, Google Scholar se convierte en el intermediario imprescindible entre el productor y el consumidor de información académica, a día de hoy. Gracias a sus potentes rastreadores está facilitando el acceso abierto de manera notable, especialmente para aquellos que más lo necesitan y que menos recursos disponen para adquirir las costosas bases de datos bibliográficas.



P. Según destaca en su libro, Google Scholar actualmente ya es un producto maduro, tanto en cobertura de contenidos como en precisión de búsqueda. Por otro lado, cada vez hay más políticas para favorecer el Open Access. ¿Cree que la amenaza que se cierne sobre Elsevier, Wiley, Springer, etc., es necesariamente grave? ¿Están las editoriales grandes tomando alguna medida al respecto?
R. La amenaza no creemos que radique en Google Scholar, sino en los cambios que la Web ha generado en los circuitos de publicación y comunicación científica, en sentido amplio. El rol de las revistas en el nuevo escenario científico es el que está en peligro. Las revistas y las editoriales sobrevivirán si son capaces de entender los cambios y adaptarse. No sobrevive el más fuerte, sino el que tiene mejor capacidad de adaptación.



P. Si Google Scholar continúa popularizándose al ritmo actual, ¿qué medidas se deberían adoptar para evitar una excesiva dependencia o googlelización, como dice usted en su libro?


R. Google Scholar es un producto más de Google. De hecho, ni siquiera es de los más importantes, está mantenido por un grupo relativamente pequeño de personas. Es un producto querido dentro de la compañía, donde una gran parte de los empleados son investigadores y académicos. El peligro a que Google desaparezca no es remoto. Una dependencia excesiva hacia un producto que puede desaparecer o cambiar completamente no sería una estrategia inteligente. Existen en la actualidad otros productos similares (como Microsoft Search, Semantic Scholar o incluso Research Gate) pero que no son tan eficientes en la búsqueda de información ni tienen la cobertura de citas de Google Scholar. La googlelización se atenuará si surgen otros productos que ofrezcan mejores prestaciones que las que actualmente proporciona Google Scholar. Este mundo es muy cambiante y lo que parece sólido puede derrumbarse de la noche a la mañana. Alguién se acuerda de altavista, nestcape, wordperfect… ¿Medidas? Si una compañía californiana ha creado un buscador científico, ¿por qué no lo iba a poder realizar Europa?



P. En su opinión, ¿de qué forma deberían repensar su lugar las bibliotecas universitarias para seguir aportando valor a la cadena del acceso al contenido científico?
R. Lamentablemente, las bibliotecas universitarias están heridas de muerte. La información científica, algo que las hace distinguibles de otras bibliotecas, puede ser una de sus tablas de salvación. Las bibliotecas deben seguir proporcionando depósito al acervo científico creado por la institución, pero deben enfocar sus objetivos hacia la oferta de servicios de valor añadido. El usuario no busca en la biblioteca pudiendo tener el mundo a golpe de clic. Ahora bien la biblioteca puede formar y educar a los investigadores nóveles en las nuevas herramientas de búsqueda de información y, en general, asesorar, e incluso, pilotar los procesos de evaluación del rendimiento de la investigación a la que son sometidas sus instituciones y sus investigadores.



P. En realidad, Google Scholar puede llegar a ofrecer la herramienta perfecta para medir el impacto científico. ¿Está de acuerdo con esto? ¿Se podrá llegar a formular el algoritmo perfecto que mida el impacto real de cada paper?


R. No creemos que exista una herramienta perfecta para medir el impacto científico, porque medir el impacto científico ya es una tarea bastante imperfecta en sí misma. La tendencia nos lleva a disponer de una variedad de métricas cada vez más amplias, con mayor cobertura y velocidad de actualización. Esto nos lleva a la necesidad de la instantaneidad. Mientras que en Scopus/WoS puedo tener que esperar meses para observar una cita recibida, en Google Scholar puedo tener una notificación a los días de que el artículo citante esté online. Sin embargo, el problema es que la noción de qué es impacto científico no está tan clara. El número de citas es una faceta de este impacto, pero solamente una. Hasta que no aprendamos a sintetizar el impacto, no seremos capaces de diseñar ningún algoritmo que lo mida. Y luego habrá que saber interpretarlo.



P. Por último, ¿es Sci-hub el Napster de las revistas científicas? ¿Qué aviso nos está comunicando esta iniciativa (ilegal) para la comunidad científica y qué nuevo escenario de posibilidades se abre?

R. Sí, podría decirse que es un símil apropiado. Es una pregunta difícil. Toda investigación financiada con fondos públicos debería estar disponible en abierto a través de preprints. Si esto fuera así, iniciativas como Sci-Hub no serían necesarias. El aviso es que la comunidad necesita acceder a información. Hay demanda. Si los usuarios no pueden acceder, la tecnología ya ha desarrollado medios para acceder a la información. Quizás la solución no sea prohibir ni perseguir, sino la de generar alternativas justas a los investigadores que necesitan información, si ésta ha sido financiada de forma pública. Con todo, las revistas pueden aportan valor añadido a los contenidos, proporcionan difusión, otorgan prestigio a los autores e instituciones… Es un modelo de negocio tan válido como cualquier otro. La solución pasará por el establecimiento de modelos de negocio diferentes. La demanda de información viene del mundo académico, no de fuera. La relación de las revistas con los suscriptores institucionales ya no va a volver a ser nunca la que fue. El mundo cambió, y el rol de las revistas también. Un autor ya no necesita una revista para ser leído, y en ocasiones ni para obtener prestigio. Con esos mimbres se tendrá que pergeñar un nuevo escenario.



PIE DE FOTO. La revolución de Google Scholar. Destapando la caja de Pandora académica se presentó esta mañana en el espacio UNE de la Librería del BOE. En la imagen, de izquierda a derecha: Emilio Delgado, Enrique Orduña-Malea, Alberto Martín Martín y Juan M. Ayllón.