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- El viernes 22 de diciembre, a las 19:00h, en el espacio UNE de la Librería Documenta de Barcelona
- Nuevo título de la colección Filmografías esenciales
La expresión Guerra Fría, popularizada en 1947 por el periodista Walter Lippmann, alude al prolongado conflicto que enfrentó a la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas con Estados Unidos por la hegemonía mundial. Una pugna que se libró en los frentes político, económico, científico, militar y cultural, donde el cine desempeñó un gran papel. Las películas, de los más variados géneros y estilos, fueron el mejor medio de persuasión para inculcar en el espectador un orden simbólico que justificase la ideología de cada superpotencia. Pero también, desafiando a la censura y gracias a sus sofisticadas formas narrativas e iconográficas, el cine plasmó de manera certera las tensiones sociales y políticas de toda una época, proporcionándonos un documento histórico de primer orden protagonizado por personajes tan diversos como Iosif Stalin, Ronald Reagan, Lev Kuleshov, Sylvester Stallone, Nikita Jruschov, Billy Wilder, Grigoriy Chukhray, John Wayne, Alfred Hitchcock, John Le Carré o Steven Spielberg.
Antonio José Navarro ( @AJNavarro9)
Historiador y crítico cinematográfico, miembro de la Asociación Española de Historiadores del Cine (AEHC) y del Consejo de Redacción de la revista Dirigido por. Ha publicado en El Periódico de Catalunya, Time Out, Diari Ara y Penthouse. Actualmente colabora en Imágenes de actualidad, Blow Up (Italia) y Entreacte. Es autor de los libros Alien/Los inconquistables (1995), El imperio del miedo. El cine de horror norteamericano post 11-S (2016) y, junto con Tomás Fernández Valentí, de Frankenstein. El mito de la vida artificial (2000). Fue miembro del comité de selección del Festival Internacional de Cinema Fantàstic de Catalunya-Sitges (2001-2002 y 2007-2011) y responsable de su Área de Publicaciones.
El libro se presentará el viernes 22 de diciembre, a las 19:00h, en el espacio UNE de la Librería Documenta de Barcelona (Calle Pau Claris, 144; metro/Renfe Paseo de Gracia). Intervendrán: Jordi Sánchez-Navarro, director de los Estudios de Ciencias de la Información y de la Comunicación de la UOC; y Antonio José Navarro, historiador, crítico cinematográfico y autor del libro.
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| Presentación del libro "Vivir el acontecimiento" |
- Autor del libro “Vivir el acontecimiento: aproximaciones desde el pensamiento contemporáneo”, publicado por la Universidad de Santiago de Compostela
Estas páginas abordan la noción de acontecimiento como uno de los conceptos centrales en el pensamiento filosófico de los siglos XX y XXI en cuanto aquello que escapa a la categorización de la filosofía tradicional y da lugar a la aparición de lo inesperado, rompiendo de este modo con lo preestablecido. Esta problemática filosófica se enfrenta a todo discurso homogéneo y tradicional y propone una descolonización del pensamiento, proporcionando una oportunidad a la novedad, apostando por que el pensamiento sea riguroso y al mismo tiempo creativo, explorando así nuevos caminos, asumiendo que la contingencia puede ganar terreno a la necesidad, una aproximación que implica repercusiones políticas, especialmente relevantes en lo que refiere al capitalismo de finales del siglo XX y comienzos del XXI. P. ¿Qué relación existe en la actualidad entre filosofía y política?R. Sospecho que hay ciertos intereses en desactivar el poder de cuestionamiento de la filosofía, para reducirla a un inofensivo corpus teórico, simplemente reflexivo, cuando es seguro que la política necesita recursos para no caer en el pragmatismo, el oportunismo o el cinismo. P. ¿Qué relación debería existir, por y para qué?R. La política lidia con reglas pero estas no siempre funcionan, al menos si quieren mantener una relación estrecha con la idea de justicia. Para hacerlo es preciso inventar nuevos caminos y nuevas reglas, y ello atraviesa la filosofía, la implica decisivamente. Todo acto político lleva tras de sí una filosofía. Su poder de cuestionamiento y de crítica es fundamental. También ayuda a no tener miedo. P. Ante la necesidad de buscar una alternativa al capitalismo, y su derivada la globalización, usted habla en su libro de la dificultad de pensar esa alternativa. ¿Cuáles son esas dificultades desde el punto de vista teórico?R. El capitalismo es un candado. Uno de sus cierres lleva a pensar que cualquier cambio estructural llevará a la pérdida de todo lo que tenemos, lo que produce pánico y conservadurismo. Sufrimos un aprisionamiento mental, y esta incapacidad de imaginar es una de las consecuencias de vivir en un presente en el que el deseo está bloqueado y que se enfrenta a la diferencia misma de un porvenir que puede ser monstruoso. P. ¿Y desde el punto de vista práctico?R. La mercantilización de la vida. El capitalismo redirecciona el deseo hacia el consumo, hacia la disponibilidad de un número ingente de mercancías esperando para ser consumidas. Esto lleva al deseo a un bucle reactivo sin capacidad creativa. Todo está disponible, el deseo se prefabrica, la imaginación se paraliza y se atrofia la capacidad de desear, lo que puede dar lugar a frustración. P. ¿Cómo podrían solventarse?R. Abriéndose a lo diferente, perdiéndole el miedo al otro, al cambio y al porvenir. Aprender a desear al margen del consumismo. P. ¿Son los partidos de la denominada nueva política como los movimientos sociales y los populismos tentativas de esa búsqueda?R. Si hablamos de búsqueda de alternativas al capitalismo creo que solamente los movimientos sociales se pueden desenvolver en ese terreno. Esto es independiente de que algunos partidos políticos los vean con simpatía, o incluso compartan alguna de sus preocupaciones y traten de llevarla a terrenos institucionales. P. ¿Qué une y que diferencia a estas nuevas propuestas políticas?R. No estoy seguro de que sea justo identificar la “nueva política” con los movimientos sociales. Estos, de tradición asamblearia y horizontal, no pueden ser representados por ningún partido político con estructura vertical. Por otra parte, desconfío no solo de la palabra “pueblo” y su apelación a una identidad indiferenciada, sino también de aquellos que atribuyen una voluntad única al conjunto de singularidades que somos. P. ¿Deberían formularse otras? ¿Bajo que principios y objetivos?R. No creo que haya más principios que el intentar ser lo más fiel posible a la idea de justicia (que atraviesa y fundamenta al derecho, y no se reduce a él). Todo lo demás hay que ir decidiéndolo e inventando, sabiendo que todo proyecto político no es un saber tranquilizador, al margen de aporías. Si lo fuese no dejaría lugar a la decisión ni a la responsabilidad, pero tampoco a la ética. P. ¿Cómo podría evolucionar el pensamiento que sustenta al capitalismo en los próximos años?R. El capitalismo busca nuestra adhesión ideológica bajo una estrategia de legitimación. Puede que siga insistiendo en el concepto de deuda, que lleva aparejado el de culpa, donde la vida se mercantiliza y las finanzas se convierten en las relaciones de poder entre aquellos que deben (poblaciones enteras) y sus acreedores. P. ¿Cómo debería?R. Sin un proceso de transformación interna no hay alternativa posible. Debe ser un trabajo previo a toda acción política transformadora y no puede reducirse, sin más, a un programa de acciones. Solo a partir de ahí es posible el surgimiento de algo diferente. Pie de foto: El libro se presentó anoche en el espacio UNE de la Librería Gallaecia Liber de Santiago de Compostela. Intervinieron: el vocal de la Junta Directiva de la UNE y director de Publicaciones de la USC, Juan L. Blanco Valdés; el autor de la obra, Abraham Rubín, doctor en Filosofía, escritor e investigador especializado en filosofía contemporánea; José Miguel Sagüillo Fernández-Vega, catedrático del área de Lógica y Filosofía de la Ciencia y actual decano de la Facultad de Filosofía (2d); y los profesores Luis Garcías Soto (c) y Ángel Pérez (1d).
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| Presentación "Cuadernos de Juventud" / A. F. |
- Miguel Ángel Rivero, editor de "Cuadernos de Juventud", de Miguel de Unamuno, publicado por Ediciones Universidad de Salamanca.
La edición de los Cuadernos de juventud de Miguel de Unamuno constituye una de las contribuciones recientes más importantes a los estudios unamunianos en lo que a la recuperación de textos se refiere. Estos manuscritos, hasta ahora inéditos en conjunto, completan la base documental de una de las etapas más desconocidas del pensador vasco, como son sus años de formación y los primeros pasos de su trayectoria intelectual. Su importancia radica en que ilustran, de manera directa, los primeros pasos de su trayectoria intelectual, en la que apenas se prodigaba en escritos públicos, y en la que se cimenta su pensamiento y su obra de madurez. P. ¿Es legítimo publicar unos escritos que el autor no escribió para el público?R. Aunque esa legitimidad es siempre debatible, en el caso de Unamuno, la edición de otros manuscritos como el Diario Íntimo, las Meditaciones Evangélicas o su epistolario han sido fundamentales de cara a los estudios unamunianos, sobre todo, a la hora de alumbrar aquellas etapas de su vida o aquellos aspectos de su pensamiento sobre los cuales apenas se prodigó en escritos públicos y que, por esa razón, desconocíamos en su complejidad. P. ¿Por qué escribía Unamuno estos cuadernos, con qué fin?R. Los cuadernos cumplían una doble misión. Por un lado, recoger aquellas ideas e intuiciones que en sus solitarias reflexiones pasaban fugaces por su mente, a fin de que no se perdieran. Por otro lado, poner en orden su ya por entonces agitado mundo interno, constantemente renovados desde sus lecturas, sus clases en la Universidad Central, las conferencias del Ateneo… De este modo, fue dando forma a su filosofía primera. P. ¿Qué período abarcan y qué momentos vitales quedan en ellos reflejados?R. Los cuadernos están redactados entre 1881 y 1892, de manera que abarcan sus años como estudiante en la Universidad Central de Madrid, sus años de vuelta en Bilbao mientras preparaba oposiciones y su primer contacto con Salamanca tras ganar la Cátedra de lengua griega. Se trata de un periodo fundamental, pues fue entonces cuando perdió la fe y fue adquiriendo sus contornos su pensamiento trágico. P. Los estudios sobre Unamuno habían desatendido su etapa de formación. ¿A qué es debido?R. Es algo que resulta extraño, habida cuenta que Armando Zubizarreta dio cuenta de la existencia de estos cuadernos en 1959. Asimismo, hasta hace poco tiempo, apenas existían estudios sobre esta etapa de Unamuno, quizás por haber quedado asentada entre la crítica como una etapa de búsqueda y de adhesión racionalista, sin aportaciones considerables respecto a su obra de madurez. P. ¿Qué aportan estos textos al conocimiento de la obra del pensador vasco?R. Aportan mucho, pues se trata de una etapa en que Unamuno escribía poco. Así, los cuadernos recogen su filosofía primera, en estado embrionario, sobra la cual reaccionaría su obra filosófica de madurez. Hay que tener en cuenta que estamos ante una etapa fundamentalmente de recepción y asimilación de ideas, aunque también laten aquí muchas de las cuestiones capitales que Unamuno asumiría en su madurez. P. ¿Y al conocimiento del propio Unamuno? R. Los cuadernos nos revelan a un joven Unamuno distinto del que hasta ahora había construido la crítica unamuniana. Lejos de ser desde 1883 (año de su renuncia al catolicismo) un sujeto estrictamente racionalista, positivista y ateo, vemos que esa faceta convivió desde poco después con el estallido de un conflicto íntimo entre la razón y la fe, la lógica y la cardíaca, que jamás desaparecería de su vida y su obra. P. ¿Todos los temas que abordará el filósofo en su madurez aparecen ya en esos primeros cuadernos?R. No todos los temas, pero sí algunos centrales, como la crítica al racionalismo, el conflicto entre razón y fe, o el anhelo de inmortalidad. Estas cuestiones encuentran en los cuadernos su primera expresión dentro de la obra unamuniana, si bien aparecen en estado germinal, sin la maduración que les daría el tiempo. Otros aspectos, sin embargo, como su quijotismo civil o su inclinación hacia el existir en la palabra cuajarían a partir de la crisis del 97. P. ¿Cómo va a influir la puesta en circulación de estos Cuadernos de juventud, entre el público general y los investigadores?R. Creo que va a suponer algunos cambios en la manera que hasta ahora teníamos a la hora de interpretar la trayectoria intelectual de Unamuno, pues los cuadernos revelan que su etapa de formación fue más compleja e internamente convulsa de lo que hasta ahora sospechábamos. P. ¿Qué es lo que más le ha sorprendido de estos Cuadernos durante su estudio e investigación?R. Me ha sorprendido la madurez reflexiva de Unamuno en el momento en que redactó los cuadernos y, sobre todo, que la dimensión conflictiva de su pensamiento trágico estuviese presente desde tan temprano. Se rompe la idea de un Unamuno racionalista y positivista sin fisuras hasta 1897, que era el esquema con que contábamos hasta ahora, por la visión de un sujeto en perenne guerra íntima y devorado por el lenguaje. P. ¿A quién recomienda este libro?R. Dadas las características de la obra y los criterios de edición seguidos, recomiendo la lectura de los Cuadernos de juventud en primer lugar a los investigadores y especialistas en Unamuno, que alcanzarán con ella una visión más amplia y veraz de su etapa de formación. No obstante, dado el interés que generan la figura de Unamuno y su papel dentro de la historia de España recomiendo su lectura a cualquier persona. Cuadernos de Juventud se presentó anoche en el espacio UNE de la Librería del BOE. Intervinieron (de izqda. a dcha): Pedro Ribas Ribas, profesor honorario de la Universidad Autónoma de Madrid ; Miguel Ángel Rivero Gómez, autor; y Eduardo Azofra Agustín, director de Ediciones Universidad de Salamanca.
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| Presentación Universidades Corporativas / A.F. |
- Coordinador del libro "Universidades corporativas: Forjando personas para ganar el futuro", publicado por Editorial UOC
Este es el segundo volumen sobre universidades corporativas que publica Editorial UOC, bajo la coordinación de Toni Ramos. Ambos han tenido un denominador común clave: las personas, aunque en este caso se han escogido empresas en diferentes fases de desarrollo de su universidad corporativa: las que tienen una de forma tácita aunque no añadan la palabra universidad, las que están en el proceso de su creación e incluso en el proceso de consultoría para obtener la certificación EFMD o las que se lo están planteando. P. Con este segundo libro, se consolida el proyecto de “Corporate U” de la UOC. ¿Puede explicarnos en qué consiste?R. Corporate U es un proyecto que integra a los profesionales de la formación en las empresas. Se constituye como un foro de intercambio de conocimiento, una oportunidad para aprender de las experiencias de otros colegas y, en definitiva, un espacio de colaboración que potencia la gestión del talento en las organizaciones. Y lo hacemos a través de libros, jornadas, desayunos de trabajo, etc. P. El primer libro descubrió diez casos de éxito. En este segundo se abordan otros proyectos que están en fase embrionaria. ¿Cuál ha sido el objetivo al plantear esta nueva perspectiva?R. Pretendimos ampliar el espectro a otras experiencias. Para mí todos son casos de éxito, porque su apuesta por la formación es decidida. Si bien es cierto que son pocas las que cuentan con una acreditación internacional como UC, éste no es un elemento definitivo. Cada una de estas empresas ha adaptado su modelo a las necesidades de la organización, por eso me resulta especialmente interesante este enfoque: mayor diversidad para que otros puedan tomar ejemplos. P. ¿Qué aporta cada uno de los proyectos seleccionados?R. Estas empresas entienden la UC como… germen de desarrollo del talento (AVIVA), herramienta de transformación de la empresa (NH), potenciadora del compromiso y el orgullo de pertenencia (ACCIONA), impulsora de la cultura de innovación y aprendizaje continuado (EDP), garante de la sostenibilidad de la empresa (INDRA), unidad al servicio de la estrategia de negocio (SECURITAS), “incubadora” del talento interno (EVERIS) y respuesta a los nuevos retos (CORREOS). P. ¿Hablar de universidades corporativas es hablar de grandes empresas?R. Desde luego, aunque no por su tamaño, si no por su visión. Se trata de empresas que asocian la formación a su modelo de éxito, porque la vinculan a sus objetivos de negocio y hacen una inversión decidida en el desarrollo de sus empleados. No nos engañemos, una pequeña empresa difícilmente tendrá su UC, eso sí debe preocuparse por el desarrollo de sus trabajadores para su sostenibilidad. P. ¿Cómo abordan o deben abordar esa formación, que las grandes empresas ofrecen bajo la denominación de universidades corporativas, la mediana y pequeña empresa?R. Lo más sensato es comenzar por el plan de formación, es decir, a corto plazo identificar la diferencia entre las competencias que requiere cada puesto de trabajo y las capacidades del empleado; a largo hay que pensar en los planes de carrera. El análisis del GAP lo puede realizar el departamento de formación y abordarlo mediante cursos a medida, formación bonificada, acuerdos con escuelas de negocios, ayudas a las solicitudes personales, etc. P. ¿Y los autónomos?R. Podemos aplicar la respuesta anterior a una persona. El trabajador debe ser consciente de sus carencias, las actuales y las que pueden aparecer por la evolución de su profesión. A partir de ahí se puede dirigir a los gremios (que suelen ofrecer formación), acudir a entidades que gestionan la formación bonificada o apuntarse a un centro reconocido, incluyendo escuelas de negocios. P. ¿Y la administración pública?R. Esto es más complicado. Para empezar debería consolidar el modelo de educación y valorar su impacto, antes de cambiarlo cada vez que hay nuevo gobierno. Tiene que pensar en clave de futuro, en modelo productivo, en profesiones de futuro y, en definitiva, en aquellos programas que promuevan el desarrollo personal y profesional de las personas, en un mercado laboral cada vez más complejo. P. Diría usted que la idea de las universidades corporativas es una idea que se está aceptando en nuestro país como oportunidad de mejora o cree que aún existen resistencias?R. España es un país de buenas intenciones y escasas demostraciones. Decimos que la formación es clave para salir de la crisis pero a la vez reducimos el presupuesto. Por suerte, cada vez son más los que pueden demostrar que la inversión es rentable, que nos hace más competitivos. No es casual que el mes de mayo coincidan en Barcelona dos conferencias sobre Universidades Corporativas. P. ¿Hablar de universidad corporativa es hablar de formación continua o es algo más?R. Es hablar de formación y de negocio, no se entiende la una sin lo otro. Además, significa extender la cultura de la empresa a toda la organización, compartir los valores, gestionar el talento, facilitar el cambio y, sobretodo, ser palanca de transformación al servicio de la estrategia de la empresa. P. ¿Cuáles son los conceptos clave en la formación de los empleados de cualquier empresa hoy?R. Se comienza a hablar de ecosistemas de aprendizaje, porque el 90% de lo que aprendemos sucede fuera de un aula y sin una intencionalidad previa. También destacamos el concepto de reto, que relega al modelo de competencias; planteamos situaciones simuladas relacionadas con el puesto de trabajo que el alumno debe resolver, lo hacemos protagonista del proceso de aprendizaje para aumentar su implicación y mejorar los resultados. Finalmente el compromiso, en lugar de obligar al empleado, se le facilita recursos de aprendizaje para que escoja de forma autónoma en función de las necesidades de su perfil, que sea el propio responsable de su desarrollo. Pie de foto: El libro se presentó ayer en el espacio UNE de la Librería del BOE. Intervinieron (de izqda. a dcha.): Toni Ramos, consultor de formación en la UOC y coordinador de la obra; José Ángel Fernández, director de la primera universidad corporativa en España y Latinoamérica; Antoni Cahner Monzó, gerente y director general de la UOC; Jordi Gutiérrez, director de UOC Corporate.
- El jueves 26 de mayo, en el espacio UNE de la Librería del BOE
La creciente necesidad de alinear los objetivos de formación con los objetivos estratégicos de la empresa ha favorecido la creación de universidades corporativas (UC). Las empresas se ven envueltas en procesos de cambio continuo, éstos se suceden a tanta velocidad que no es suficiente con las estructuras tradicionales. La universidad tradicional prepara a las personas para su futuro profesional, les da una base y los prepara para su adaptación al cambio, mientras que la UC se preocupa por el rendimiento en el puesto de trabajo, planifica el futuro del trabajador pensando en un plan de carrera asociado a la organización. El activo más importante de las empresas es su equipo de personas, por eso es importante invertir en su formación y reforzar sus vínculos con la compañía. Algunas organizaciones referentes en sus sectores lo tienen muy claro y explican sus experiencias en este libro.
Este es el segundo volumen sobre universidades corporativas que publica Editorial UOC, bajo la coordinación de Toni Ramos. Ambos han tenido un denominador común clave: las personas, aunque en este caso se han escogido empresas en diferentes fases de desarrollo de su universidad corporativa: las que tienen una de forma tácita aunque no añadan la palabra universidad, las que están en el proceso de su creación e incluso en el proceso de consultoría para obtener la certificación EFMD o las que se lo están planteando.
El director de la Universidad Corporativa Gas Natural Fenosa, José Ángel Fernández Izard, autor del prólogo, explica que “si tuviera que compartir con mis colegas una sola receta para poder hacer las cosas realmente bien, les diría que cuidaran a su equipo: ¡selecciónalos, fórmalos y motívalos de forma sistemática!”, labor para la que el proyecto de universidades corporativas de la UOC “puede avanzar como punto de encuentro y formación en buenas practicas globales”.
El libro se presentará el jueves 26 de mayo, a las 12:00h, en el espacio UNE de la Librería del BOE(Trafalgar, 27. Madrid). Intervendrán: José Ángel Fernández, director de la primera universidad corporativa en España y Latam; Jordi Guitérrez, director de UOC Corporate; y Toni Ramos, consultor de formación en la UOC y coordinador de la obra.
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José Manuel Sánchez Caro (i), Carolina Aznar Sánchez (c) y Francisco-Eustaquio Barrado (d)
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- Entrevista a José Manuel Sánchez Caro, autor de "La Casa de Santiago en Jerusalén: El instituto español bíblico y arqueológico en Tierra Santa", publicado por la por la Universidad Pontificia de Salamanca.
Este libro, publicado en coedición con Verbo Divino y BAC, recoge los testimonios autorizados de quienes llevaron a cabo la creación y mantenimiento de la Casa de Santiago en Jerusalén, el centro religioso y académico dedicado a la investigación bíblica, perteneciente a la Conferencia Episcopal Española, y puesto bajo la alta dirección de la Universidad Pontificia de Salamanca. En él se recogen y documentan tanto sus orígenes como su trayectoria a lo largo de los sesenta años que lleva de vida. Leer sus páginas es adentrarse en una obra que supo siempre aunar la investigación científica, el amor a la Iglesia y la clara pertenencia a España. Durante la charla se relatarán las actividades que La Casa de Santiago lleva a cabo en Jerusalén haciendo presente a España en la zona.
P. ¿Cómo y por qué se crea La Casa de Santiago en Jerusalén?
R. Nace en respuesta a un doble desafío: la necesidad de poner al día los estudios bíblicos en España, y la conveniencia de participar junto con otras grandes escuelas internacionales, como la Palestine Exploration Fund, la American School of Archeology o la École Biblique et Arquéologique Française, en el estudio de la cultura y las lenguas del Medio Oriente. De aquí la doble exigencia: que sus participantes tengan ya una formación universitaria suficiente, y que desde el primer momento la arqueología forme parte integrante de su proyecto. Quien vio con claridad la necesidad de este proyecto fue un sacerdote gallego, Maximino Romero de Lema, que estaba al frente de la Iglesia Nacional de Santiago y Montserrat en Roma, durante los años cincuenta del siglo pasado. Allí había hecho posible el Centro Español de Estudios Eclesiásticos, centro de investigación sobre la historia de la Iglesia en España; en Jerusalén, el año 1955 ponía la primera piedra simbólica de una empresa de investigación dedicada al estudio de la Biblia, la filología semítica y la arqueología del Medio Oriente.
P. Tras sesenta años de funcionamiento, ¿diría que los objetivos fundacionales se han cumplido?
R. Teniendo en cuenta los medios de que la institución ha contado durante estos años, debo responder que se han cumplido en lo sustancial. En primer lugar, porque, si se repasa la lista de residentes durante estos año, algo más de doscientos, descubrimos que la gran mayoría de los especialistas españoles de primera fila en estudios bíblicos han sido residentes de la Casa. Los estudios pioneros sobre los conocidos manuscritos de Qumran, fueron miembros de la Casa de Santiago; y los mejores especialistas en este campo, internacionalmente reconocidos y editores de estos documentos, son también miembros activos. En cuanto a la actividad arqueológica, las excavaciones en Jordania y el actual Israel, llevadas a cabo por miembros de la Casa de Santiago y con su patrocinio, forman un arco de continuidad desde los primeros años sesenta hasta hoy, prácticamente sin interrupción, componiendo ya un rico conjunto de publicaciones de notable interés.
P. ¿De qué modo la guerra ha influido en el funcionamiento de la institución?
R. Una institución que tiene su sede en Jerusalén, por más académica que sea, participa inevitablemente de la historia de su ciudad de residencia. Si tenemos en cuenta que durante estos años, desde 1955 hasta hoy, se han vivido en la ciudad de manera más o menos directa, los resultados de cuatro guerras y dos intifadas (levantamiento ciudadano palestino contra Israel), es inevitable que ello haya dejado sus huellas en la vida de la Casa. Basta leer la crónica del primer director, el sacerdote valenciano Vicente Vilar, para revivir lo que ello supuso: cursos que no pudieron empezarse, balas que silbaban en el entorno del primer inmueble que ocupó nuestra institución, el cual se hallaba precisamente en la “tierra de nadie”, entre Israel y Jordania, hasta la guerra de 1967, dependencia política primero de Jordania, después de Israel, cambios de casa en la misma ciudad, años en que la Casa hubo de acogerse a la hospitalidad de los padres dominicos de la Escuela Bíblica francesa de jerusalén, dificultades de los estudiantes para trasladarse a sus centros y bibliotecas de estudio en los años más recientes ... Guerra y avatares ciudadanos de Jerusalén forman parte de la misma historia de la Casa de Santiago. Pero eso no ha sido obstáculo para que nuestra institución siguiera en su lugar y tenga vocación de permanencia, como ha escrito el cardenal arzobispo Ricardo Blázquez en el prólogo al libro sobre esta institución. Afortunadamente, la vinculación desde 1975 a una entidad académica como la Universidad Pontificia de Salamanca le confirió estabilidad y respaldo institucional, que han hecho posible la continuidad de la tarea y permiten confiar en que seguirá siendo así.
P. ¿Ha evolucionado la misión de La Casa en la ciudad y la zona durante todo este tiempo?
R. La evolución es consustancial con los seres vivos, y la Casa de Santiago lo es. Los comienzos, como institución independiente, casi sin fuentes de financiación y dependiendo de las gestiones de una persona, de su promotor Maximino Romero de Lema, fueron difíciles y casi “heroicos”, por utilizar el adjetivo usado por su primer historiador. Además, en sus orígenes la Casa nace preferentemente como un servicio a los sacerdotes diocesano españoles e hispano-americanos, que no contaban con muchas posibilidades para estudiar en Jerusalén. Por otro lado, la dependencia de la autoridad jordana hasta 1967 imponía un estilo de trabajo diferente del que hoy se lleva a cabo, bajo la autoridad del estado de Israel. Además, a lo largo de estos años, la Casa ha ido abriendo sus puertas, y hoy acoge no sólo a sacerdotes diocesanos, sino también a profesores especialistas en algún campo de los estudios bíblicos, y a estudiosos de la Biblia y arqueólogos, sean sacerdotes o laicos, hombres o mujeres. Abre también sus puertas a otras disciplinas, por ejemplo a estudiosos del mundo del periodismo, que llevan a cabo indagaciones sobre algún aspecto de la vida en el actual Israel. La Casa de Santiago, además, está en contacto directo con el Patriarcado Latino de Jerusalén, con el Consulado General de España en Jerusalén, con la Custodia de Tierra Santa, con las instituciones académicas de la ciudad y, en general, con el ambiente cultural, religioso y humano que de manera tan variada y tan rica se desenvuelve en Jerusalén y en todo Israel.
P. ¿Cuál es su papel hoy y cómo podría evolucionar éste en el futuro?
R. En líneas generales, el mismo que se perfiló ya en sus orígenes: favorecer la especialización en estudios bíblicos y hacer posible la investigación arqueológica en esta tierra, tan pequeña geográficamente, pero tan inmensamente rica en historia. Este objetivo fundamental, que es el que justifica la existencia de esta institución, se ha ido desarrollando de diversas maneras a lo largo de los últimos sesenta años. Hoy, entre otras cosas, la Casa ofrece becas de estancias breves para llevar a cabo trabajos de investigación, estancia más amplias para estudios de doctorado en los centros académicos de la ciudad, patrocinio y ayuda para excavaciones arqueológicas, y colaboración con universidades españolas e hispano-americanas, para completar la formación de sus estudiantes en estos campos, mediante estancias guiadas por profesores, que facilitan el estudio del mundo bíblico y medio-oriental sobre el terreno. En este último campo existen en este momento iniciativas de especial interés. Esta es una iniciativa con mucho futuro y que, por tanto, intentaremos fomentar. Junto a esto, que lo sustancial, la Casa de Santiago en colaboración con la Conferencia Episcopal Española estudia la recuperación de cursos de formación bíblica sobre el terreno para sacerdotes diocesanos, catequistas y profesores de religión. Por otra parte, está en marcha el proyecto de ampliar la biblioteca, dedicada a estudios bíblicos, semíticos y arqueológicos del Medio Oriente, con títulos preferentemente en lenguas españolas, puestos a disposición de la comunidad intelectual y académica de Jerusalén. El hecho de que la Biblioteca de la Casa, hoy Instituto Español Bíblico y Arqueológico, haya sido plenamente informatizada, pueda consultarse en la página web de la Biblioteca de la Universidad Pontificia de Salamanca, y esté bajo la tutela de su Biblioteca General es, sin duda, una de las iniciativas de más largo futuro y con más posibilidades de diálogo intercultural a medio plazo.
P. En cuánto a las investigaciones bíblicas realizadas durante este período, ¿qué trabajos destacaría?
R. No es fácil responder a esta cuestión, ya que la mayoría de las publicaciones de los residentes en la Casa de Santiago se llevan a cabo fuera del ámbito de esta institución. Pero, por hacer una aportación general, digamos que el primer trabajo serio sobre los documentos de Qumran lo escribió Antonio González Lamadrid ya en 1956; el editor en España de la conocida Biblia de Jerusalén, José Ángel Ubieta, fue el primer residente en la Casa de Santiago; editores oficiales de los documentos de Qumran y profesores en prestigiosas universidades como Florentino García (Lovaina) y Julio Trebolle (Complutense de Madrid), están ligados muy profundamente a la Casa; y lo mismo sucede con otros de los conocidos especialistas españoles, como Rafael Aguirre (bien conocido por sus trabajos sobre orígenes del cristianismo), Miguel Pérez (filólogo semítico internacionalmente reconocido y fundador de la prestigiosa biblioteca midrásica), y muchos otros, que el lector curioso podrá conocer en la publicación sobre la Casa de Santiago en Jerusalén.
P. ¿Y en las excavaciones arqueológicas?
R. Las excavaciones arqueológicas son la corona y el orgullo de la Casa de Santiago. Su primer director, Vicente Vilar, sacerdote valenciano, inauguró las crónicas arqueológicas en Tierra Santa, que se publicaron en revistas especializadas; Joaquín González Echegaray, arqueólogo santanderino bien conocido, llevó a cabo las excavaciones de El Khian, enclave prehistórico, cuyo descubrimiento dio lugar al reconocimiento de un nuevo periodo cultural arqueológico; Emilio Olávarri, entre otras cosas, fue decisivo en las excavaciones de la ciudadela de Amman; el dominico asturiano Juan Fernández Tresguerres descubrió un inmenso poblado neolítico en Jebel Mutawwaq, Jordania; el agustino leonés Florentino Díaz ha hecho interesantes excavaciones en el Santo Sepulcro y en los alrededores del santuario del Galli Cantu en Jerusalén, además de publicar una excelente guia de Tierra Santa; Lola Herrera, con Jacqueline Balensi dirigió las excavaciones de Tell Abu Hawan (Haifa), donde descubrieron una ciudad fenicia del período del bronce reciente (ca. 1300); la madrileña Carolina Aznar lleva a cabo las excavaciones de Tel Regev (cerca de Haifa), donde ha realizado ya cinco campañas. Esta es una rápida enumeraciones de la participación de la Casa de Santiago en el mundo inmenso e inagotable de la arqueología del Medio Oriente, especialmente en nuestro caso, de las tierras de la Biblia.
P. ¿En qué proyectos de investigación están trabajando en la actualidad?
R. En este momento son varios los objetivos de trabajo. Desde el punto de vista de la docencia y la formación de investigadores, el área de Biblia de la Facultad de Teología de la UPSA está llevando a cabo la realización de cursos bíblico-arqueológicos en Jerusalén para posgraduados de varias universidades españolas e hispano-americanas. El profesorado estará formado por miembros de estas universidades y miembros de los centros académicos existentes en Jerusalén. Se trabaja también en la ampliación de la biblioteca especializada en lenguas españolas, con el fin de hacerla más útil a los investigadores que visitan nuestra Casa y a los que trabajan en otros centros académicos y de investigación de Jerusalén; en este proyecto trabaja con la Casa de Santiago el área de Biblia de la UPSA y su biblioteca general. Están también avanzadas las gestiones para realizar al menos un curso anual específico para sacerdotes diocesanos españoles e hispano-americanos. Y se continúa con la oferta de becas para investigadores que quieran hacer una estancia de trabajo en Jerusalén. Desde el punto de vista arqueológico, el objetivo es la publicación del informe de las excavaciones en Tel Regev, con el fin de poder continuar el trabajo en este yacimiento con nuevas campañas en colaboración con varias universidades españolas y la universidad israelí de Haifa.
P. ¿Era necesario este libro?
R. Era muy conveniente. En primer lugar, para que se conozca en España la labor y la oferta de investigación de la Casa de Santiago. Además, es un modo de mostrar a los patrocinadores de esta institución el trabajo hecho, las metas conseguidas y las tareas en curso, especialmente a la Conferencia Episcopal Española, a la UPSA y a las entidades académicas de lenguas españolas, sin olvidar la necesaria razón pública de ser ante instituciones que colaboran con la Casa de Santiago, como la Obra Pía de los Santos Lugares de Jerusalén, perteneciente a la extensión cultural del Ministerio de Asuntos Exteriores, y gestionada en nuestro caso mediante el Consulado General de España en Jerusalén. Pero, además, era muy necesario en el mismo Jerusalén, como medio de dar a conocer la tarea, la finalidad y el trabajo de la Casa de Santiago en el ámbito en que se desarrolla y vive. Por eso, precisamente, una parte de la obra se ha presentado traducida también al inglés, lengua normal de intercambio entre la colonia internacional de Jerusalén y de Tierra Santa.
P. ¿Qué aporta la obra a la historia del propio Instituto?
R. Esta obra, sin ser todavía una historia acabada de la institución, presenta de manera coherente y organizada el testimonio directo de sus fundadores y primeros residentes, obtenido con visión de futuro por quien es su editor. Ofrece además un primer esbozo de la historia de los sesenta primeros años de la Casa, elaborada por un historiador a partir de los datos conservados en su rico archivo. Y da, por primera vez, los nombres de todos sus directores y de los residentes en la Casa, organizados por años. Repasar estos nombres es contemplar, como si fuera a vista de pájaro, el panorama de la más rica investigación bíblica y arqueológica española e hispano-americana, con lo cual reivindica la Casa de su Santiago su puesto en la historia de la investigación bíblica española. Leer las páginas, bellamente editadas por la Editorial Verbo Divino, en colaboración con el Servicio de Publicaciones de la UPSA y la conocida y prestigiosa editorial BAC de la Conferencia Episcopal Española, es leer un capítulo apasionante de la presencia de la Iglesia en Tierra Santa y del trabajo callado pero eficaz de tantos investigadores por hacer presente la cultura española en un lugar tan significativo y central como es Jerusalén, ciudad santa de las tres religiones monoteístas y vivo cruce de lenguas y culturas de oriente y occidente.
La conferencia se celebró anoche en el marco de las actividades que bajo el título “ Descubriendo tesoros de la Universidad Pontificia de Salamanca: arte, Biblia y arqueología”, se están celebrando del 9 al 20 de mayo, en el espacio UNE de Librería del BOE. En la imagen superior: el que fuera rector de la UPSA José Manuel Sánchez Caro, editor y director durante varios años de la institución (i); Carolina Aznar Sánchez, arqueóloga que ha participado en varias investigaciones en Jerusalén (c); y Francisco-Eustaquio Barrado (d), director actual de la Casa de Santiago en Jerusalén y del Instituto Español Bíblico y Arqueológico de Jerusalén (IEBA). Asistió al acto también Alberto Pedrero, director de Publicaciones de la UPSA.
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